Desde muy joven Federico García Lorca llevó a cabo numerosas investigaciones, algunas de ellas junto al filólogo e historiador coruñés Ramón Menéndez Pidal, acerca del romancero, la lírica y la música tradicional española. Éstas se inscribieron en un movimiento de interés por el tema que se estableció en las dos primeras décadas del siglo XX. Como aparece reflejado en algunas de sus cartas, el poeta aprovechó los múltiples viajes que llevó a cabo por diferentes puntos de la geografía española para entrar en contacto con un repertorio muy amplio y realizar algunos trabajos de campo sobre el terreno. Sin embargo Lorca consideró que reflejar estas piezas en pentagramas no era del todo oportuno. En su opinión su grabación en vivo sería el vehículo ideal para que no perdiesen su esencia. Así en 1931 acompañó al piano a la bailarina, coreógrafa, canzonetista y bailaora La Argentinita (1898-1945) en una serie de discos editados por La Voz de su Amo bajo el título de “Colección de canciones populares antiguas” • Federico García Lorca y La Argentinita: Co... La selección incluyó una decena de títulos: 1. Zorongo gitano. 2. Anda jaleo 3. Sevillanas del siglo XVIII. 4. Los cuatro muleros. 5. Nana de Sevilla. 6. Romance pascual de los pelegrinitos. 7. En el Café de Chinitas. 8. Las morillas de Jaén. 9. Romance de los mozos de Monleón. 10. Las tres hojas. Todos los temas fueron armonizados por el propio Lorca. La Argentinita por su parte, además de cantar, tocaba las castañuelas y taconeaba. Su acogida comercial fue notable. Tanto sus emisiones a través de la radio de la época como las giras de La Argentinita por España y América contribuyeron decisivamente a su divulgación. Desde entonces han sido numerosas las nuevas grabaciones por parte de cantantes tanto nacionales como extranjeras pertenecientes a diferentes géneros. Entre todas ellas destacaron Victoria de los Ángeles, Nati Mistral, Josephine Foster, Teresa Berganza, María Farantoúri, Mara, Ana Belén, Carmen Linares, Mariola Membrives, Pepa Flores, Pilar Lorengar, Ginesa Ortega, María Boix, Germaine Montero, Carmen Vilalta, Soledad Bravo o Elizabeth Suderburg. Según las críticas del espectáculo teatral “Te espero en Eslava”, estrenado con un éxito sin precedentes el 20 de diciembre de 1957, el romance regional de Salamanca “Los mozos de Monleón” fue uno de los números que interpretaba Nati Mistral al menos en algunas de las representaciones de aquella función. No sería hasta 1962 cuando decidió grabarlo para el sello Vergara en su disco “Nati Mistral canta García Lorca”. Estuvo acompañada en aquel trabajo por la guitarrista Rocío Herrero. «Los mozos de Monleón se fueron a arar temprano, ay, ay, se fueron a arar temprano, para ir a la corrida, y remudar con despacio, ay, ay. y remudar con despacio. Al hijo de la veñuga, el remudo no le han dado, ay, ay. el remudo no le han dado. Al toro tengo de ir manque lo busque prestado, ay, ay, manque lo busque prestado. Permita Dios, si lo encuentras, que te traigan en un carro, las albarcas y el sombrero de los siniestros colgando. Se cogen los garrochones, marchan las navas abajo, preguntando por el toro, y el toro ya está encerrado. En el medio del camino, al vaquero preguntaron ¿Qué tiempo que tiene el toro? El toro tiene ocho años. Muchachos no entréis a él: mirad que el toro es muy malo, que la leche que mamó se la di yo por mi mano. Se presentan en la plaza cuatro mozos muy gallardos. Manuel Sánchez llamó al toro; nunca lo hubiera llamado. Por el pico de una albarca toda la plaza arrastrando; cuando el toro lo dejó, ya lo ha dejado muy malo. Compañeros, yo me muero; amigos, yo estoy muy malo; tres pañuelos llevo dentro y éste que meto son cuatro. Que llamen al confesor para que venga a auxiliarlo. No se pudo confesar porque ya estaba expirando. Al rico de Monleón le piden los bues y el carro, ay, ay, le piden los bues y el carro. Las albarcas y el sombrero van los siniestros colgando, van los siniestros colgando. A la puerta la veñuga arrecularon el carro, ay, ay, arrecularon el carro. Ahí tenéis a vuestro hijo como lo habéis demandado, ay, ay, como lo habéis demandado.»