Los que creen. El verbo griego sugiere "los que creyeron y persisten en creer". El comer diariamente del pan de vida sostiene el espíritu ferviente del cristiano genuino. Las Escrituras declaran que los que se satisfacen sólo con los asuntos elementales del Evangelio, pronto dejan de ser útiles para la iglesia cristiana. Su vida se estanca porque su mente se adormece. Como los tales son "tardos para oír", a medida que pasa el tiempo dejan de prepararse para el avance del Espíritu de Dios (ver com. Heb. 5: 11 a 6: l).Mandamientos de hombres. Ver Mat. 15:9. La iglesia cristiana siempre ha hecho frente al problema de enseñanzas pervertidas que se presentan como "la verdad". Cada enseñanza de la iglesia debe resistir el más riguroso examen. Satanás siempre hace más daño al progreso de la verdad cuando trabaja dentro de la iglesia que cuando la ataca desde afuera.No calumniadoras. Ver com. 2 Tim. 3:3. No esclavas del vino. Con más precisión, "no esclavizadas por mucho vino". Ver com. 1 Tim. 3:8. No hacía mucho que se había establecido la iglesia de Creta, por eso las "ancianas" eran quienes habían vivido la mayor parte de su vida regidas por las normas y los hábitos de la sociedad pagana. Beber vino era común en la zona del Mediterráneo. Creta tiene todavía una gran producción de uvas. Después de una larga vida en tal costumbre, ser esclava del vino era la regia y no la excepción. Maestras del bien. En contraste con el esparcimiento de chismes, calumnias o "fábulas profanas y de viejas" (1 Tim. 4:7). 4. Las mujeres jóvenes. Las virtudes femeninas se transmiten mejor de una generación a otra mediante mujeres emocionalmente maduras, que han aprendido bien las lecciones de disciplina propia y piedad personal. Es una tragedia que las mujeres jóvenes asuman los deberes conyugales y maternales sin haber sido debidamente enseñadas por precepto y ejemplo en las responsabilidades de la femineidad cristiana. Maridos. La esposa sensata se da cuenta de que la armonía y la fortaleza del hogar dependen de su papel como colaboradora de su esposo, y no como su competidora. Hijos. Pablo destaca la ley básica que rige la seguridad de la familia y el desarrollo emotivo. Nada hay que equivalga a la contribución de una madre amante, que consecuente y desinteresadamente se entrega a cada hijo que cría. Los hijos no deben ser considerados como barreras para la felicidad de los adultos, ni como seres que automáticamente desarrollan virtudes nobles y dignas de respeto. 377 5. Prudentes. Gr. sofron, "prudente", "con dominio propio"; "sensatas" (BJ). El énfasis que Pablo pone frecuentemente sobre el adjetivo sofron en sus diversas formas, en sus cartas a Timoteo y Tito (1 Tim. 2:9, 15; 3:2; 2 Tim. 1:7; Tito 1:9; 2:2, 4-6, 12), refleja un esfuerzo cuidadoso para resolver un importante problema en la organización de la iglesia y en el desarrollo del carácter. El dominio propio significa victoria sobre el egoísmo. Los deseos personales deben ser subordinados al bien más amplio de la familia y de otros, y deberá hacerse frente a las frustraciones con valor y buen ánimo. Cuidadosas de su casa. Las madres que pasan gran parte de su tiempo fuera del hogar, a veces descuidan las responsabilidades familiares. Permitir que los hijos entren y salgan sin la vigilancia de los padres, o dejarlos al cuidado de extraños, no satisface la clara instrucción divina. Buenas. La descripción que hace Pablo de una mujer cristiana equivale al retrato clásico de la madre y esposa digna de Prov. 3 l: 1 O31. Sujetas. Ver com. Efe. 5:22; 1 Tim. 2:1 l. Blasfemada. Como los cristianos llevan el nombre de su Dios y afirman que lo representan, Pablo insta a que se examinen cuidadosamente los hábitos diarios por los cuales se juzga el poder de la religión. Muchos miembros de iglesia prefieren, como los paganos, cumplir con un ritual complicado en vez de vivir fielmente para Dios día tras día. El fiel cumplimiento de las tareas diarias constituye la primera responsabilidad de una mujer cristiana. Ningún deber para la iglesia, no importa cuán bien se cumpla, puede compensar la falta del debido cuidado a los hijos o la inmadurez de los sentimientos. Si los no cristianos en el tiempo de Tito veían que las mujeres cristianas no tenían más dominio y sentido de responsabilidad que las mujeres no cristianas, paganas, la causa del cristianismo sufría gran pérdida. Como los conceptos cristianos en cuanto al papel de la mujer en el hogar y en la iglesia eran más elevados, el mundo pagano se sentiría inclinado a examinar cuidadosamente los resultados de esa profesión de fe. La preocupación especial de Pablo era que la iglesia estuviera establecida sobre principios correctos, pues sabía que el tono moral y espiritual del hogar y de la comunidad es determinado en gran medida por sus mujeres.