Mt. 23, 27-32: Sepulcro blanqueado. 1)Apariencia: Cuando vivís de la apariencia y en la apariencia aparece en vos ese estado de miedo y angustia. Porque vivís para los demás y no para vos; constantemente vivís para la demanda, pero no te escuchas vos y lo que vos querés queda de lado. A esto se suma que aparece el "es que me da pena" y entonces acentís a lo que el otro te pida. Cuando vendes tu personalidad y tu forma de ser, se pierde tu camino de felicidad y ni siquiera el VAR te podrá ayudar. 2)Edifican sepulcros: Hay personas que hacen acciones buenas por una rectitud de corazón y lo hacen de manera desinteresada, eso es caridad. Pero también pueden surgir personas que hagan cosas buenas para usarlo como carta de presentación, recordá que uno como cristiano tiene que hacer y desaparecer. Y vos, que me venís escuchando hace rato te repito: "hacer y desaparecer". No caigamos en la fanfarroneria, ni tampoco busquemos los escenarios, eso lo dejemos para los actores o las estrellas o estrellados. Nosotros hacemos las cosas por y para Dios, hijo mio querido, no hagas las cosas para mostrarte como el más buenito o el mejorcito del grupo; es más saludable actuar por amor, que actuar por narcisismo o por fanfarron. 3)Complices: Vos y yo tenemos que luchar por las debilidades que traemos hace rato. Día nuevo, lucha nueva... en esto San Agustín es un pionero, la famosa frase que dice: "tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva ¡tarde te ame!". Es en esto, buscar amar a Dios en tu vida y ser complice de amor y de vida. Porque también como decía: "tu estabas dentro de mí y yo fuera". Métete en vos y descubrirás la mejor herramienta para ser santo:"ser vos mismo" desde ese encuentro con Dios.