Los Ballets Rusos de Diághilev estuvieron largas temporadas en España durante la Primera Guerra Mundial. Fruto de esa estancia sería El Sombrero de Tres Picos, obra que la compañía concibió como un regalo de agradecimiento por acogerles durante la contienda. La presencia de los artistas que rodeaban a Diághilev dejaría un poso importante en la modernidad del país, pero no conseguiría que en España se estableciera ni una escuela ni una compañía nacional, como sí ocurrió en otros países...