Esta semana nos ponemos manos a la obra. Vamos a echar mano de la última última tecnología, pero también de nuestra imaginación, poderosa aliada donde las haya. Porque moldear nuestro pelo puede resultar caro o extremadamente barato, dependiendo de qué método utilicemos. Y para dar ejemplo, yo misma me someto a tres pruebas muy diferentes entre sí... porque yo lo valgo. ¡Empezamos!