PAZ Y BIEN 03 de Abril VIGILIA PASCUAL Romanos 6, 3-11 Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Salmo117, 1-2.16-17.22-23 Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Evangelio según San Marcos 16, 1-7 Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?». Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo: «No se asusten. ¿Buscan a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Miren el sitio donde lo pusieron. Ahora vayan a decirle a sus discípulos y a Pedro: Él va camino de Galilea; allí lo verán tal como les dijo». Palabra del Señor. Reflexión “¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados?” Venimos con el sabor de la pasión y muerte de Jesús, lo hemos visto clavado en una cruz y ahí toda nuestra esperanza, la muerte se levantabs victoriosa sobre la vida, sobre el mismo Jesús… lo más temido por el hombre se mostraba invulnerable, el episodio final de todos nuestros sueños, alegrías, ideales…. pareciera que terminara con la muerte y esta muerte la estamos también teniendo más presente en esta pandemia, que nos ha arrebatado a nuestros seres querido sin ninguna compasión, pero no solo hablamos de la muerte fisica, sino también de la cultura de la muerte que reina en este mundo con las injusticas, la corrupción, los asesinatos, abortos, suicidios. Hoy los templos han amanecido cerrados y no solo por la pandemia, sino también por el silencio de Dios y resuenan las palabras de Cristo “Dios mío, Dos mío ¿Por qué me has abandonado? ¿Qué puede hacer el hombre al ver su vulnerabilidad, su pequeñez ante la muerte que se presenta como un gigante que pisa hasta al mismo Jesús en la cruz? sino resignarse y aceptarla como nuestro fin. Entonces ahí cuando ya todo parecía perdido, Dios escoge a unas mujeres para que sean ellas testigos de la noticia más grande que ha podido escucharse en la historia de la humanidad y es que van a presenciar que la muerte ha sido vencida y que no tenía la última palabra. Pues al ir en busca de Jesús se encuentran con la gran piedra del sepulcro que estaba corrida. ¡Jesús ha resucitado!!! Hermanos, esta noche nosotros también vamos a escuchar esta gran noticia que ha de cambiar nuestra vida, porque la muerte ha sido vencida, como dirá el pregón pascual: “Y así, esta noche santa, ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos.” La noche santa, más esperada porque Jesús ha descendido a la muerte para rescatar a nuestros primeros padres y a todos para resucitarlos y vivir para siempre. Ahora todo tiene sentido, nuestros seres queridos nos esperan y nosotros ahora tenemos la esperanza cierta de que nos volveremos a ver, que la última palabra de esta historia de la humanidad la tiene Dios. Por eso, la liturgia de la Vigilia Pascual que celebraremos esta noche está llena de símbolos de vida: la luz, la Palabra de Dios que hace surgir la vida y la conserva con amor y con sentido, el revuelo de las campanas acompañado el canto del gloria, el agua que limpia, refresca y regenera, la celebración eucarística que es encuentro y comida gozosa con el Resucitado. Oremos: Virgen María, ayúdame a comprender y celebrar esta santa noche , como mi nacimiento a una nueva vida con Cristo resucitado. Ofrezcamos nuestro día: Dios Padre nuestro, yo te ofrezco toda mi jornada, en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía para la salvación del mundo. Que el Espíritu Santo, sea mi guía y mi fuerza este día, para ser testigo de tu amor. Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, te pido por las intenciones del Papa. Con San José Obrero, te encomiendo mi trabajo y mis actividades de hoy, para que se haga en mí tu voluntad. Feliz Pascua de Resurrección Dios te bendiga Hno. David Pacheco Neyra, OFM Cap.