EVANGELIO DEL LUNES 29º DEL TIEMPO ORDINARIO, 23 DE OCTUBRE 2017-CICLO A-Lc 12, 13-21: «DESPUÉS DE LO QUE DIOS PIENSA, TODO ME VIENE GUANGO». Permítanme que empiece de la forma que menos pensaba. Y quiero empezar de esta manera, porque este Evangelio me da muchas vueltas en el corazón. Podríamos titular este Evangelio: "Ser rico ante Dios"; o también: "Después de lo que Dios piensa de mí, todo me viene guango", queriendo decir con la palabra "guango": "no me importa lo que los demás piensen de mí, después de lo que Dios piense". Otros títulos más podríamos decir: "uno más o uno menos del montón". Pero, en fin, dejemos que el Señor hable. Y mientras digo esto me estoy acordando del que fuera obispo de Fresno, Mons. Madera. Ante tantas críticas que se decían de él, terminó comentando: "Después de lo que el Papa diga, todo me viene guango". Yo cambio la frase un poco y digo: "Después de lo que Dios piense de mí, todo me viene guango o no me importa". ¡Qué hermoso pensamiento nos deja Jesús al final del Evangelio, al decirnos que importa más ser rico ante Dios! UNO MÁS O UNO MENOS DEL MONTÓN. Jesús está predicando y todos le siguen, porque no era un maestro como los demás. Es un maestro, porque no sólo habla, sino que su propia vida es la predicación misma. Jesús nos da ejemplo y he aquí que uno de la multitud le dice a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". UNO DE LA MULTITUD. Podrías ser tú o yo. Siempre estamos entre la multitud, y nos confundimos entre la multitud. Somos uno más de la multitud, "del montón", Pero, a veces, estando en la multitud y escuchando a Jesús, nos sentimos interpelados por Jesús, que nos habla directamente, que nos quiere, que nos acoge y rescata. En esa confianza, escuchando a Jesús, este hombre, UNO MENOS DEL MONTÓN, hace la pregunta que todos podemos hacer: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". Un problema de tener. Jesús simplemente responde: "Amigo, ¿Quién me ha constituido juez entre ustedes?". Para Jesús todos somos amigos y más todavía cuando nos dejamos ser amigos. ¡CUÍDADO CON LAS HERENCIAS! Jesús nos pone un "alerta" contra la avaricia, porque fácilmente nos apegamos a las cosas. Queremos tener, acumular, porque pensamos que el tener nos da personalidad. Y sin embargo Jesús nos dice que no amontonemos, porque el amontonar cosas no significa ser más. Se llega a ser más, cuando se tiene mayor corazón, y cuando en el corazón está Papá Dios. ¡Cuidado con que el corazón lo ocupen otras cosas que no sean Dios! NO AMONTONAR PARA ESTA VIDA. Jesús da otra explicación más sencilla: la del rico que tiene una gran cosecha. A cualquiera, en un momento dado, nos puede ir bien, y empezamos a amontonar para esta vida. Entonces, Jesús nos advierte el peligro de andar amontonando, y luego esto nos lleva a la buena vida y olvidamos que nada nos llevamos a la otra vida. Cuando se piensa que se está de paso en esta vida, nunca vamos a recibir de Dios la palabra: "insensato", porque nunca iremos amontonando. Jesús nos invita a trabajar como si se está de paso. Es así como todo lo que hagamos, será de cara a Papá Dios. Así es como seremos de los ricos a los ojos de Dios. Y será verdad que todo me viene guango, después de lo que Dios piense de mí. ¡Cuentas claras con Dios! Vale la pena vivir para la otra vida, que es a la que queremos llegar y que es la verdadera vida. Entonces mi riqueza vale a los ojos de Dios y me encontraré abrazando a Dios al final de mi vida, con la alegría de verlo a Él alegre; y la alegría también que me da gozar con Él, y para siempre. ¡Soy exclusividad de Dios! ¡Bendiciones mías y de Papá Dios! P. Salvador Gómez, L.C. PONGO MI LINK DE FACEBOOK, por si alguno quiere hacer algún comentario o quiere contactarme: / frsgg