La rivalidad, la ambición y la vanagloria destruyen la paz y los ambientes de fraternidad. Por eso san Pablo nos recuerda que construir paz es trabajar con humildad, lo que significa asumir responsablemente nuestras tareas, obrar en ellas por responsabilidad, con amor, poner empeño en realizarlas bien porque allí encontramos la salvación. Construyamos paz y asumamos la tarea de trabajar desde la humildad. Tareas: Por humildes que sean nuestras responsabilidades hagámoslas responsablemente y con amor. Jamás pisoteemos a los demás. Reconozcamos su dignidad y no nos pasemos ambiciosamente por encima de ellos. Oremos constantemente para que en el corazón nunca anide ni la rivalidad, ni la ambición, ni el orgullo.