Wuornos, víctima de una trágica infancia llena de abusos, rápidamente se enamora de Selby, encontrando en ella una razón para vivir. Incapaz de encontrar un trabajo digno pero desesperada por mantener su nueva relación, Wuornos continúa trabajando como prosituta. Cuando uno de sus clientes se vuelve violento, ella le dispara en defensa propia, comenzando así una trágica cadena de asesinatos.