2018. El mundo no es sino confusión y tormento. El odio destroza sus entrañas. Mata, mancha y arrastra a sus vÌctimas en el oleaje fangoso de su furor. Los hombres se buscan con maldad de chacales. Se les oye rugir en la noche iluminada por los rayos. Los pueblos se detestan. Los individuos se detestan. Ya no respetan nada, ni siquiera al vencido que yace en la tierra, ni a la mujer que implora, ni a los niños de ojos abiertos a los sueños.