JESUCRISTO: "A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá"

JESUCRISTO: "A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá"

"A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá" El siervo vigilante 2:40 Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá. El siervo infiel (Mt. 24.45-51) 12:41 Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? 12:42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? 12:43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 12:44 En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. 12:45 Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, 12:46 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. 12:47 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. 12:48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Lc 12:39-48. "Cui multum datum est multum quæretur". "A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá". En las peticiones que hacemos a Cristo para que nos ayude va implícita la exigencia de que la ayuda que nos conceda la utilicemos para a su vez ayudar a otros. Entonces al pedir a Cristo nos convertimos en un canal de la gracia de su auxilio, por el que fluye el Espíritu Santo que es quien toma el control y procura la ayuda material o espiritual que necesitamos. De este derramamiento de la gracia de Cristo se aprovecha el ducto (la tubería que somos nosotros, que hemos pedido ayuda) y también otros necesitados que quizás sin pedirlo les llegan gracias. El mayor canal de la gracia es la Santísima Virgen María, mediadora de todas las gracias, inmersa continuamente en el Espíritu Santo y que sería como la compuerta de una enorme presa que contiene todo el recurso hídrico infinito del Espíritu Santo. Por eso Cristo nos exige que seamos buenas tuberías, que aguantemos el flujo de la gracia, la presión del fluido espiritual que nos envía cuando le solicitamos ayuda. Pidamos muchas gracias por intercesión de la Santísima Virgen María y estemos preparados para poderlas conducir bien y que lleguen también a otros que las puedan necesitar. Amén.