Las buenas intensiones como la oración de unos por otros es una gran bendición, todo lo contrario ocurre cuando hablamos mal de otros, cuando hacemos chismes y criticamos, condenándonos para nuestro propio mal, el buen Dios de amor y el mandamiento de Jesús que nos amemos unos a otros recibiendo el Espiritu Santo que nos da gozo al hablar bien de otros