Valencia, 20 mar (EFE).- La cremà de las fallas se ha cebado esta noche con las crisis -económica, social, financiera y política-, ha bautizado a Cristóbal Montoro como el nuevo gran malo de la película fallera y ha tenido dos salvamentos innovadores, el de una pequeña Virgen de los Desamparados y el de una gran diosa hindú. Fieles a la tradición, que se prevé inamovible en el calendario valenciano -no se atisba intención alguna de adelantar San José al tercer lunes de marzo-, las llamas han vuelto a ser las grandes protagonistas de una noche que tiene marcado a fuego el término "purificador" y cumple a rajatabla con su sentencia: las fallas se queman y mañana habrá que trabajar ya en las de 2014. Las fallas grandes de este año se han gastado algo más de seis millones de euros (un 12 % menos que en 2012); de la sección Especial -las más espectaculares y pudientes-, la más cara de 2013 ha sido nuevamente Nou Campanar, con un presupuesto de 315.000 euros (muy lejos ya de aquellos 900.000 gastados en 2008), pero que no le han servido para llevarse el primer premio. Cumpliendo los horarios y protocolos falleros, todo ello en un ambiente algo fresco pero preludiando la primavera, tras la cremà de las infantiles ha llegado el turno de las grandes. A medianoche, primero, ha caído la gran mayoría de ellas y después la ganadora de Especial, que este año ha sido la céntrica Convento Jerusalén-Matemático Marzal (240.000 euros), con el lema "Quien paga, manda" y su orondo sultán rodeado de lujos como metáfora del poder absoluto del dinero en la Europa actual. El colofón ha seguido estando en la falla municipal, en la "zona cero" de la Valencia fallera: la plaza del Ayuntamiento, testigo durante diecinueve días de otras tantas multitudinarias mascletaes de mediodía, paso obligado de vecinos, falleros y turistas y epicentro, también, de las sucesivas protestas con distintas reivindicaciones que se han dejado ver y oír estas fiestas. WWW.EFE.COM